jueves, 18 de diciembre de 2008

El viajar es un placer...

Línea D

Hace dos días iba en la línea D con mala cara pensando todo lo que me faltaba para llegar a mi nueva casa, entre la combinación y la línea A ENTERA que tenía que soportar.
Justo una chica se paró y con un movimiento super audaz me senté en su lugar.
En los auriculares sonaba La Vela Puerca y yo estaba muy concentrada haciendome la percusionista con mis manos golpeando mis rodillas.

Salí un segundo de mi autismo para observar un chico que se miraba en la puerta del vagón. Voy a describir su vestimenta para que se den cuenta que HASTA YO (asesina de la moda) fui capaz de darme cuenta que no estaba muy bien combinado.
Camisa color salmón, corbata verde, saco beige, pantalón azul, zapatos marrones y maletín negro. Me llamó la atención en un primer momento el diseño del maletín, pero después noté como le temblaban las manos. Se daba vueltas a mirar a la gente, jugaba con las manos y de vez en cuando se colgaba a mirarse en la puerta del vagón y se ponia derechito con aires de grandeza para después encorbar los hombros y seguir mirando con nervisismo a todos los que lo rodeaban.

Cuando me tuve que bajar, me tocó hacerlo por la puerta donde él estaba parado.
Me puse al lado y acariciandole el hombro le dije: "No te preocupes, va a salir todo bien".
Me miró y aflojó el nervisismo de todo el cuerpo, agarró mi mano con todas sus fuerzas y sacudiendome me contestó: "GRACIAS...EHH...GRACIAS, DE VERDAD"

Y se fue.

Línea A

Después combine con la línea A.
Fuimos todos apretados como vacas, yo tengo que llegar hasta la última estación por lo que me concienticé en "Modo Paciencia" y me entretuve con la música que tengo en el celular.
Faltando unas cuatro estaciones para llegar, el subte ya se había vaciado lo suficiente como para sentarme.
Unos asientos más adelante y dandome de frente estaban sentadas tres persons que no se conocían y que voy a llamar: Hombre de traje, Vieja de Mierda y Viejo de Mierda.
Iba parado apoyado contra la pared un gordito de pelo largo que miraba el piso. Lo llamaremos: El copado.

Yo venía medio distraída cuando ví que El Copado se paró y en el espacio vacío que quedaba en el vagón, se puso a saltar y bailar como Heidi.
Cuando esto pasó yo sonreí, pero ví que Viejo de mierda miró a Vieja de Mierda y puso su índice en la sien indicando que El Copado estaba loco.
Hombre de Traje miró a Vieja de Mierda y se pusieron a hablar los tres riendose y mirando de reojo a El Copado.

No sé si soy capaz de explicar con palabras LA INDIGNACIÓN que me agarró en ese momento. El Copado no estaba molestando a nadie ¿Por qué se reían?
Entonces tomé valor (no voy a mentir, antes del impulso tuve un halo de verguenza), me paré y empecé a saltar en círculos junto a El Copado.
El Copado puso una cara de asombro que no me voy a olvidar jamas en mi vida, y siguió saltando conmigo, nos reímos, jugamos y bailamos en el vagón a la vista de los tres imbéciles.

Cuando llegamos a la estación nos fuimos charlando, El Copado es la persona más normal del mundo y es RE copado.

Igual es una lástima, porque Viejo de Mierda, era re parecido a Sábato.